el actor modela su lenguaje imaginario entre sus venas que rodean la devoción por la catarsis de su cuerpo. Unas alas se desplazan en su orgasmo, y lo elevan hasta el puro cielo del lenguaje eterno. No es dinero, no es ambición, es el sudor de su cuerpo que se pavonea por resaltarse frente a su publico ingenuo. Su raíz es el que lo impulsa a que su naturaleza se manifieste constantemente. Amor, amor al teatro serio, con valor y respeto
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¿El arte también es tu alma, cuerpo y razón?